La ciudad es la experiencia humana transformada en símbolos visibles y percibidles, desde como se habita el territorio hasta su interpretación por los habitantes. Este se convierte en un escenario habitado con muestras de identidad, historia y cultura, características que hacen de cada territorio uno particular. De esta manera, no trata simple de superficie geográfica delimitada, ya que este representa el desarrollo e historia de las comunidades, la memoria única y colectiva, las relaciones, los hechos, los valores, los numerosos y complejos hechos que han creado sus paisajes y conformado un carácter que los distingue uno de otros (Grasenni, C.). Es así, que el paisaje será una realidad objetiva (material) del territorio, resultado de factores naturales y culturales que influyen en el, y también elementos intangibles que hacen de esta experiencia parte de la memoria e identidad que los habitantes comparten con el sitio habitado. Por lo que, los elementos culturales y naturales, serán parte fundamental de la ciudad, que requieren cierto cuidado y protección a través de buenas gobernanzas (en sus diferentes niveles) que incidan en políticas públicas y planificación.

Los Paisajes Culturales Urbanos (PCU) de las ciudades, reguardan gran cantidad de elementos considerados patrimonio, cultural y natural, porque son parte de nuestra identidad, herencia y legado de los antepasados, que aún perviven en la memoria urbana de los habitantes. Un ejemplo de esta categoría de (PCU), son los centros históricos, conjuntos urbanos de inmuebles patrimoniales, plazas y/o parques, que conserva características espaciales que se ven poco o nada afectadas, y que en aún representan centros de poder-administrativo. Espacios dinámicos que van cambiando de acuerdo al tiempo y espacio en el que se encuentran, y que constituyen referentes para la población. Bajo una lectura de nuestra realidad, en mi opinión la categoría de centro histórico, no trata de volver a lo viejo o tradicional, porque quedarían como espacios del recuerdo u olvido, sino se trata de entender el generar un equilibrio para la convivencia con las formas de vida actual, en un marco de búsqueda de la calidad de vida, ambiental y socioeconómica, es decir, recuperar lo bueno de la tradición para relacionar y/o fusionar con las formas contemporáneas. Esta propuesta, propone una nueva mirada hacia estos espacios para el presente y el futuro, una ciudad sostenible, atenderlos integralmente y buscar coherencia e integración con su entorno, bajo la premisa fundamental de la concepción de la revalorización de los centros históricos como una actividad permanente.

De esta manera, el presente proyecto, denominado: Revaloración de la Zona Churubamba Plaza Alonso de Mendoza, pretende impulsar acciones hacia el Casco Viejo de la ciudad de La Paz, como es la Churubamba parte del actual Centro Histórico de la ciudad de La Paz. Es una de las plazas más representativas de nuestra ciudad por la historia, y por lo que simboliza para la población, un escenario de encuentro y recuerdo, lugar donde se vivió revoluciones, enfrentamientos, y lugar donde fundó la ciudad de La Paz, que vio crecer y morir a varios compatriotas y hoy en día figura como un espacio que perdió identidad y valor a través de los años. A más de 50 años de su fundación, hoy la imagen y la percepción de la plaza Alonso de Mendoza es totalmente diferente, porque la construcción natural humana.


Según los historiadores, la región de Chuquiago en 725 a.c. fue habitada por la civilización Tiwanaku, asentándose en el sitio por la calidad de suelo, clima y una variedad de cuencas y riachuelos que bordean este lugar y lo aprovisionan de agua; nexo que une las zonas del valle, altiplano y los Yungas, con una vista espectacular y única hacia el majestuoso Illimani y el Valle de La Paz. La actual plaza Alonso de Mendoza fue conocida inicialmente como tierra de caracoles, constituyéndose en un enclave territorial que unía Cuzco-Perú con Potosí-Bolivia, al ser un sitio de paso se fundan los primeros almacenes de estado (tambos) creando una red de intercambio cultural. Su forma irregular, fue delimitada por los ríos Apumalla y Choqueyapu en un terreno de aproximadamente 10 hectáreas. En la época prehispánica y colonial, la Plaza Alonso de Mendoza se ubicaba en el principal punto de acceso a la población, por ello adquirió un uso comercial y zona de intercambios, muchos inmuebles alrededor fueron destinados como tambos, espacios de copio de productos agrícolas, mercadería y alojamiento de arrieros y viajeros. Trás la llegada de los españoles en 1545, se rompió con el autogobierno original y las formas de vida y uso que existían en el sitio, la estructura se utilizó como un instrumento de mediación para su consolidación. Imponiendo religión, y elementos socio-culturales y políticos introducidos por europeos. Fue en fecha del 20 de octubre de 1548, que el capitán Alonso de Mendoza fundó la ciudad de La Paz con el nombre de “Nuestra Señora de La Paz”, convirtiéndose en el primer sitio en albergar a nobles e indios durante la colonia, constituida por dos plazas, una que se encontraba en la Av. América que era la de los indios (ahora desaparecida) y la actual plaza Alonso de Mendoza que era la de los españoles. En 1781, bajo el mando de Túpac Katari se cerco la ciudad de los españoles, privando del ingreso de alimentos a los que vivían dentro.

Estos fueron algunos de los sucesos históricos que se gestaron en el sitio, y que produjeron:
- Tendencia de cambio de uso del suelo de comercial a multiuso;
- concentración de multifuncional y multiuso;
- contaminación ambiental y visual;
- péridida de relación socio espacial;
- configuración urbana y arquitectónica;
- pérdida de referentes históricos;
- inaccesibilidad a espacios públicos,
que ocasionaron en el individuo cambios en los aspectos sociales y culturales, área estudiada por los antropólogos a partir de los patrones de comportamiento, que experimentan influencias de modernización y occidentalización. La cultura representa el banco de datos entero del conocimiento, valores y formas tradicionales de ver el mundo, los cuales han sido transmitidos de una generación a otra – de forma no genética, fuera del DNA – a través de palabras, conceptos y símbolos. Tras la identificación de los problemas en la plaza Alonso de Mendoza, se incita recuperar valores perdidos o degradados a través de la historia, tomando como pieza clave para la transformación de la imagen del sitio la Revalorización Urbana, un término que permite generar un espacio público integrador y proveedor de sentido para la sociedad urbana, manteniendo su singularidad y equilibrio entre la centralidad, la concentración y la accesibilidad (Jean Gell). La propuesta de intervención está enfocado a mejorar la imagen e infraestructura de un sector importante del Centro Histórico, para valorizar actividades de desarrollo urbano, social-espacial y económico y ambiental. Además pretende regularizar el deterioro físico (patrimonio material y natural) y perceptual, imaginario y espíritu del sitio (intangible).

Tras una larga revisión de proyectos enfocados a la revalorización y revitalización de centros históricos, de ejemplos nacionales e internacionales, se analizó las problemáticas y las incidencias que se generaban, porque la mayoría de estos apuntaba a la intervención exterior, por simple estética como un revoque a las fachadas de las casas patrimoniales, sustitución de plantines en la plazas y jardines, cambio de material de revestimiento, pequeños aporte de diseño en el recorrido y la integración, entre otros. Propuestas que no llegaban al tema de fondo, a tratar los factores sociales y culturales por lo que se prefirió trabajar bajo el concepto de Paisaje Cultural Urbano, identificando los principales objetivos para intervenir en la plaza Alonso de Mendoza:

Entorno - Preservar lo que queda de la imagen del conjunto patrimonial histórico, e integrar la nueva imagen de la propuesta con enfoque contemporáneo. Identificar puntos clave que promuevan la dinamización del intercambio cultural, como la apropiación-dominación-reapropiación del espacio público. Forma - Identificar Códigos en el espacio arquitectónico y urbano (que se perdieron con el pasar los años) para emplearlos en la intervención de la nueva propuesta urbana e integrarlos al diseño del conjunto patrimonial. Social - Hacer comprender al usuario el valor histórico y espacial de la Churubamba, generando información adicional histórica del sitio que permita generar al usuario una mejor relación de identidad con el. Promover acciones, sobre inquietudes espaciales captadas, como: inseguridad, bajos ingresos económicos, espacios reducidos e inestables, informalidad. Económico - Revalorar actividades de desarrollo socio económico dentro de los inmuebles patrimoniales, que incentiven a cuidar y preserva el patrimonio, promoviendo emprendimientos locales. Paisaje - Resaltar los principales elementos del contexto natural y cultural, en el recorrido que son parte fundamental de este sitio histórico. Ambientales - Reconocer y sensibilizar sobre los impactos en la salud y en el medio del tipo de contaminaciones que se genera (visual, acústica y atmosférica). Implementar programas a favor del cuidado del medio ambiente. Gobernanza - Generar la herramienta útil, denominada “Programa Especial de Revaloración Integral (Peri), que permita normar intervenciones integrales en el Centro Histórico de La Paz.


El Programa Especial de Revaloración Integral (PERI), parte de un análisis de los lineamientos generales señalados en la ley Municipal Autonómica N°079 y la ley Municipal Autonómica N°017 – 024 – 05 – 080 del G.A.M.L.P, el Programa de Revitalización Urbana de Centro de la ciudad (PRUC), el Plan de Desarrollo Municipal de La Paz 2007-2011 y el Plan de Desarrollo 2040. Priorizando generar una atmósfera histórica perdida de la plaza Alonso de Mendoza, recuperar bienes patrimoniales y reactivar funciones en parte de la zona San Sebastián para mejorar su imagen, memoria colectiva al sitio, esto bajo una mirada de Paisaje Cultural Natural. De tal forma se regularizarán:

1. La recuperación de cualquier inmueble patrimonial en el centro histórico debe ir acompañado de una revalorización integral urbana, normando el uso de materiales, colores, o intervenciones que sean muy agresivas con el entorno.
2. Prohibiciones para la implementación de anuncios publicitarios o toldos que cubran o dañen superficies arquitectónicas y públicas, como azoteas o panorámicas
3. Cambio radical del material, sustitución progresiva de pavimentos de asfalto y concreto, por pavimentos de baldosa de cantera, empedrados o adoquines.
4. Las intervenciones urbanas deberán priorizar mejores condiciones para el peatón, fomentando espacios de óseo y recreación que sean accesibles al público.
5. Normal el uso y función de los espacios, programadas entre semana y fines de semana como ferias, procesiones, incluyendo el comercio informal, que ocuparan el espacio público, horarios, para impedir el choque de actividades y sistemas de limpieza.
6. Rescatar testimonios y crónicas de los barrios o calles del sector.

Se recomienda que las propuestas planteadas sean trabajadas desde lo local, con los comerciantes, gremialistas, residentes y funcionarios públicos y privados que se ven involucrados en el sector.

A manera de conclusión, el presente trabajo, realizado en la zona de San Sebastián, me ha permitido estudiar a fondo el proceso de deterioro que sufren gran parte de los Centros Históricos en América Latina; el mismo proceso histórico se repite en muchas capitales y ciudades, donde las principales razones por las que no se preservan estos centros son la falta de conciencia y educación de la población, como también la inversión y el apoyo del sector público, privado e internacional, así también la falta de criterio para intervenir correctamente en el espacio.
En el trabajo investigación desarrollado, se ha podido demostrar la factibilidad del proyecto; al intervenir el Casco Viejo de una ciudad, se pretende preservar la identidad del sitio con su sociedad, generando el sentido de pertenencia del usuario al sitio. Así mismo, se logra integrar la imagen del conjunto histórico, con propuestas contemporáneas que se unifiquen a la imagen antigua que posee el lugar, para tal efecto se propuso la creación del P.E.R.I. estas normas impulsan a generar una imagen armónica del sitio, a la vez que impulsan el crecimiento económico del área, elevando el precio y el valor de los inmuebles patrimoniales preservados y el cuidado del espacio público. Con los antecedentes expuestos concluyo que se dio cumplimiento con los objetivos planteados, la investigación nos ha permitido potenciar el vínculo entre el espacio y cultura, la historia con la sociedad.

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