La resiliencia urbana y ambiental es uno de los enfoques principales que deben abordar las ciudades en la gestión de sus diseños y planificación urbana. El futuro de las ciudades estará signado por nuevos desafíos y crisis que deberán enfrentar: desastres naturales, impactos del cambio climático, movimientos poblacionales exponenciales, crecimiento demográfico, crisis socio-económicas, y crisis sanitarias como la pandemia COVID-19. En América Latina en particular, las desigualdades estructurales, las asimetrías urbanas, la pobreza severa, la deficiencia en la infraestructura urbana y la falta de planificación sostenida en muchas de las ciudades, ponen de manifiesto la necesidad de encarar una discusión y debate sobre la urgencia de implementar políticas que se enfoquen en la capacidad de respuesta y adaptación de las ciudades, pero particularmente de quienes las habitan. Para ello es fundamental pensar en los principales lineamientos en el diseño y gestión urbana, poniendo foco en la resiliencia urbana-ambiental como uno de los principales ejes pensando en las ciudades hacia 2030.
Durante el evento tendremos la posibilidad de intercambiar conocimientos, experiencias y buenas prácticas entre expertos urbanistas de la región e Intendentes/Alcaldes o funcionarios públicos de áreas afines de Gobiernos Locales de ciudades de Argentina, Perú, Ecuador, El Salvador y México con diferente tamaño población, topografía y características socio-económicas.

OBJETIVOS
Evaluar los avances en el diseño y planificación de ciudades resilientes en América Latina.
Realizar un aprendizaje e intercambio de experiencias de implementación de proyectos y planes de resiliencia urbana y ambiental entre ciudades de la región.
Plantear los principales desafíos en materia de resiliencia urbana a los que se enfrentarán las ciudades los próximos 20 años.

RELACIÓN CON LA NUEVA AGENDA URBANA Y LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE
Las Ciudades hoy son actores claves en el futuro de nuestras sociedades. Así lo demuestra el contexto actual de la pandemia COVID-19. La capacidad de gestión y planificación en las ciudades determinará la capacidad de respuesta frente a futuras crisis. En este sentido, pensar la resiliencia urbana y ambiental de las ciudades debe ser un objetivo y meta principal con miras al cumplimiento de las metas enunciadas en el ODS N° 11. La planificación de una ciudad resiliente y segura implica adoptar políticas y planes integrados de inclusión, uso eficiente de recursos, mitigación y adaptación al cambio climático y una gestión integral de riesgos de desastres a todos los niveles. Esto se debe complementar con el acceso a viviendas y edificios sostenibles, y a servicios seguros y asequibles; una mejora sustancial de la seguridad vial; la protección del patrimonio cultural y natural de la ciudad (en especial la biosfera urbana); prevenir y reducir el número de muertes causadas por los desastres, y reducir las pérdidas económicas directas; reducir los impactos ambientales negativos; proporcionar a los habitantes de la ciudad acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros.
La Nueva Agenda Urbana implica y compromete a avanzar hacia ciudades que garanticen a todas las personas gocen de igualdad de derechos y de acceso a los beneficios y oportunidades que las ciudades pueden ofrecer. Esto implica necesariamente reconsiderar los sistemas urbanos y la forma física de nuestros espacios urbanos poniendo el foco en el tema que abordaremos: la capacidad de resiliencia y regeneración de la ciudad para asegurar permanentemente esos derechos. Es decir, el desarrollo urbano resiliente debe estar centrado en las personas, “sin dejar a nadie atrás” por los impactos de crisis, desastres e impactos internos y externos. Esto requerirá de planificación territorial integrada, desarrollo urbano multidimensional y una gobernanza urbana que tenga la capacidad de adaptabilidad para impulsar estos cambios.