En esta colaboración se parte de coyunturas solamente entendibles en tiempos actuales: la convivencia en viviendas cerradas, combinadas con la sana distancia como medida sanitaria y, por otro lado, revitalizar los centros históricos y repoblarlos, especialmente en ciudades patrimoniales. Esto propicia efectos multiplicadores como el incremento al turismo, la elevación de ingresos fiscales, así como el aprovechamiento de infraestructura y otros beneficios más. Los objetivos son analizar las posibilidades de realizar reciclajes arquitectónicos en edificios antiguos para propiciar la implantación del cohousing para personas mayores. Y, así mismo, buscar medidas coherentes con la sustentabilidad en espacios urbanos, a través de la adecuada preservación de bienes inmuebles de valor histórico o artístico.

Para lograr estos propósitos se emplean criterios metodológicos como el análisis planimétrico de cuatro de estas ciudades en el Altiplano, examinando usos del suelo, densidades de población y zonas factibles de intervención, siguiendo criterios sustentables y conservacionistas, por lo que se llegó a proponer la ciudad de Morelia, Michoacán, cuyo centro histórico es factible de recibir intervenciones urbanísticas y arquitectónicas. Los resultados de este trabajo se centran en las escasas experiencias de este tipo en México, ya que implica estilos de vida no probados aquí, existiendo una mayor literatura particular en países europeos. Por ello se realizan revisiones y propuestas para tal adecuación del modelo señalado al contexto local. Se concluye que es fundamental preservar elementos identitarios y buscar nuevos usos del patrimonio edificado en centros históricos, que sean social y ambientalmente útiles.